lunes, 5 de noviembre de 2012

La idea de perderlo para siempre, me aterraba.



"Vuelvo a chillar su nombre, lo sacudo un poco, pero no responde. Mis dedos le acarician los labios, para comprobar que no exhala nada de aliento cálido, por bien que hace un momento jadeaba ostensiblemente. Pulso la oreja contra su pecho, en el punto donde suelo dejar que repose mi cabeza, donde se que sentiré las palpitaciones fuertes y constantes de su corazón.
En vez de esto, encuentro silencio."

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