domingo, 30 de diciembre de 2012

Goodbye 2012.



No sabes las ganas que tengo de perderte de vista, querido año. Me la has jugado demasiado. Y si, ha habido grandes momentos, de esos que nunca terminas de olvidar, con los que sonreiré cuando vaya por la calle y de repente me asalten a la cabeza y los vuelva a recordar, porque yo soy así. Pero también a base de ostias he aprendido muchas cosas, quizás demasiadas. Así que mañana me enfundare en mi mejor vestido, me pondré esos tacones que destrozan los pies y bien orgullosa, con la cabeza alta te despediré para siempre. Empezare un nuevo año, con más energía que nunca. Sonreiré todo lo que pueda y más porque me encanta. Y ya no me arrepentiré de nada de lo que haga. No me preocupare por los problemas absurdos que no llevan a ningún lado. No, eso ya se ha acabado. Veras querido año, puede que el 2013 sea un año de perros pero no me voy a dejar pisotear mas. Si lloro, llorare porque me da la gana, no porque me hayan hecho daño. También volveré a actuar por impulsos, claro que sí, eso siempre. Haré una lista con los típicos propósitos que al final nadie cumple y que al final arrojare por la ventana. Por supuesto bailare haciendo el ridículo, y, ¿Sabes qué? Me dará igual, es más me reíre de mi misma.

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