lunes, 3 de junio de 2013

Estaba segura de una cosa.

Sus besos, eran la droga más letal que he llegado a probar.
Adición en estado puro. Solo el roce de sus labios, desencadenaba en mí una explosión de sentimientos. Todos con un mismo propósito: Él.
Ansiaba el contacto de su lengua dentro de mi boca, recorriendo cada escondrijo. Marcando con sus dientes la carne de mi labio inferior. Como una fiera, se iba apoderando de mí, arrancándome el poco autocontrol que me quedaba, haciéndome sentir débil y tonta.



Yo lo llamaba locura en estado puro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario