Qué ironía, creí ser para ti algo más que un simple
obstáculo. Pero las cosas cambian y un día te das cuenta de que las personas
que dicen quererte son las que luego te dan las puñaladas más grandes. Y no por
la espalda, sino de frente; necesitan ver la cara que pones cuando el filo
rasga la piel.
Penetrando bien fuerte. Llegando hasta el corazón, lugar de
destrucción.

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