lunes, 3 de febrero de 2014

Su pequeña espía.

Observarle cuando él no me ve, y sonreír como las bobas. Eso señores, es amor.
Quizás todavía no me alcance para dar el siguiente paso, pero por ahora intento sobrevivir espiando su sonrisa y su forma de caminar. Su semblante serio cuando agacha la cabeza y sus ataques de risa. Sus dedos pelando una simple mandarina, ¿Qué más da? 
Aunque sea de lejos, ahí estoy cada mañana. Queriéndole desde lejos. Comiéndomelo con la mirada. 


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