¿Qué cómo es? Pues veréis, él es una mezcla entre lo que más
quiero y lo que más temo. Digamos que tiene el poder de hacerme sentirme única
y a la vez el ser más pequeño y débil de la tierra.
Sí, es algo difícil
de explicar y de entender. Él siempre me dice que no hay quien me entienda, así
que tampoco espero que esta vez alguien lo haga.
Uno de los aspectos que le hacen enorme, es ese empeño que
tiene por intentar sacar lo mejor de mí, porque a pesar de encontrarse mil y
una vez con las puertas cerradas, ha seguido con esa insistencia tan suya.
Otra cosa que adoro es que aunque le pedí que no se
preocupara por mí y él dice que no lo hace, en el fondo sé que es capaz de
decir las mayores tonterías que se le ocurren (y eso que se pasa el día
diciendo una tontería tras otra) con tal de hacerme reír cuando me encuentre
triste.
A lo largo de este
tiempo, le he dicho cosas tan hirientes cuando me he enfadado, que es una
suerte que todavía siga aquí, a mi lado.
Pero no es solo eso, sino que él se queda hasta las tantas
cada noche hablando por whatsapp conmigo aunque al día siguiente se muera de
sueño. Ve conmigo mi serie favorita, y eso que es la más surrealista que
existe. Aguanta mis indecisiones por muy frustrantes que sean. Me pica todo lo
que le da la gana porque sabe que me gusta. Me echa la bronca por los estudios
aun sabiendo que termino enfadándome con él cuando saca ese tema. Escribe en
otros idiomas que se niega a traducirme para hacerme sufrir un rato porque es
así de malo y cuando necesito que me escuche, lo hace, sea lo que sea.
De verdad, no os podéis hacer idea de lo increíble que es y lo poco que él lo sabe. Por supuesto no me voy a olvidar de decir que tiene una sonrisa preciosa.
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