domingo, 18 de mayo de 2014

Mi pequeño diablillo.

Hoy quiero escribir sobre una de las personas que más me han marcado en lo que llevamos de 2014. 
¿Qué cómo es? Pues veréis, él es una mezcla entre lo que más quiero y lo que más temo. Digamos que tiene el poder de hacerme sentirme única y a la vez el ser más pequeño y débil de la tierra.
 Sí, es algo difícil de explicar y de entender. Él siempre me dice que no hay quien me entienda, así que tampoco espero que esta vez alguien lo haga. 

Uno de los aspectos que le hacen enorme, es ese empeño que tiene por intentar sacar lo mejor de mí, porque a pesar de encontrarse mil y una vez con las puertas cerradas, ha seguido con esa insistencia tan suya.
Otra cosa que adoro es que aunque le pedí que no se preocupara por mí y él dice que no lo hace, en el fondo sé que es capaz de decir las mayores tonterías que se le ocurren (y eso que se pasa el día diciendo una tontería tras otra) con tal de hacerme reír cuando me encuentre triste.

A lo largo de este tiempo, le he dicho cosas tan hirientes cuando me he enfadado, que es una suerte que todavía siga aquí, a mi lado.
Pero no es solo eso, sino que él se queda hasta las tantas cada noche hablando por whatsapp conmigo aunque al día siguiente se muera de sueño. Ve conmigo mi serie favorita, y eso que es la  más surrealista que existe. Aguanta mis indecisiones por muy frustrantes que sean. Me pica todo lo que le da la gana porque sabe que me gusta. Me echa la bronca por los estudios aun sabiendo que termino enfadándome con él cuando saca ese tema. Escribe en otros idiomas que se niega a traducirme para hacerme sufrir un rato porque es así de malo y cuando necesito que me escuche, lo hace, sea lo que sea.

De verdad, no os podéis hacer idea de lo increíble que es y lo poco que él lo sabe. Por supuesto no me voy a olvidar de decir que tiene una sonrisa preciosa.

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