Y, ¿sabéis qué? Ya he aprendido a no preocuparme tanto. En la
vida, hay momentos para todo: para reír, llorar, para comerse la cabeza o tan
solo dejarse llevar.
Mi momento ahora es ser feliz con lo que tengo y perseguir
lo que todavía no he llegado a conseguir. Ser yo misma, prestar atención a la
gente que me hacen sonreír día a día. Esto es lo que realmente importa, y no obsesionarnos
tanto por cosas tales como las notas, el
qué dirán los demás de nosotros o en intentar ser el prototipo de persona que
se vende hoy en día y que no somos.
No sé lo que opinan los demás pero para mi gusto, yo
prefiero ser feliz con poco y aprender a valorarlo; y no tener absolutamente
todo. Sinceramente, ¿Podríamos ser felices si todo lo que en vida deseamos lo tuviéramos
siempre aquí para nosotros? Yo creo que no. Todo perdería su valor.
Tampoco voy a dármelas de chica a la que todo le sale bien,
que todo lo ve por el lado positivo. No, no es así. Más me gustaría que todo
fuera como en las películas de Disney, que casualmente siempre acaban bien.
Hoy es uno de esos días en los que pienso que bueno, en sí,
tampoco me va todo tan mal. Tengo personas a las que no cambiaría por nada, serán
tres o cuatro, pero son tan grandes que no necesito más.
Y con todo esto llego a la conclusión de que si eres bueno para mí, estoy segura de que llegaras; y solo entonces, nos iremos muy lejos.
Mientas tanto disfrutaré de estos momentos, el tiempo avanza... pero todavía nos queda mucho por lo que seguir luchando.

Que razón tienes, tus palabras llegan al alma<3
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